Las rabietas son una parte natural y, a menudo, inevitable del desarrollo infantil, sobre todo entre los 18 meses y los 4 años. Son la forma en que los más peques de la casa expresan emociones intensas como frustración, ira o tristeza, debido a que aún no han desarrollado las habilidades verbales y de autorregulación necesarias.
En Psicologuiños, centro de psicología en Tui, sabemos que estas rabietas no son fáciles de lidiar para los padres y cuidadores. El secreto no está en eliminarlas, sino en aprender a gestionarlas con calma y a verlas como oportunidades de enseñanza.
Entender la causa, la clave de la calma
Antes de reaccionar, es imprescindible intentar entender qué hay detrás del estallido. ¿Tiene hambre? ¿Está cansado? ¿Necesita atención? ¿Se le ha negado algo? Muchas rabietas son el resultado de la incapacidad de comunicar una necesidad o de la frustración por no poder controlar su entorno. Comprender que no son un ataque personal, sino una manifestación de su inmadurez emocional, te facilitará mantener la serenidad. Tu calma es su ancla.
Mantener la calma y conectar
Cuando la rabieta estalla, el objetivo principal es la seguridad y la conexión emocional, no la disciplina. Agáchate a su altura, usa un tono de voz bajo y tranquilo (aunque por dentro te cueste) y valida su emoción. Frases como: "Veo que estás muy enfadado porque quieres el juguete" o "Es normal sentirse triste" le enseñan que sus emociones son aceptables.
Trata de no gritar, negociar o ceder a la demanda original solo para que pare, ya que esto podría reforzar el comportamiento. Simplemente, acompaña la emoción.
Enseñar habilidades de regulación
Una vez que la rabieta ha pasado y el niño está receptivo (nunca en el pico del enfado), es el momento de la enseñanza. Habla sobre lo que sucedió y ofrece alternativas para expresar sus sentimientos. Puedes enseñarle a nombrar las emociones ("Eso era enfado") o a usar técnicas simples como tomar "respiraciones de oso" o ir a un "rincón de la calma". El objetivo a largo plazo es equiparle con las herramientas para que, la próxima vez, pueda autoconsolarse o pedir ayuda de manera efectiva.
¿Necesitas ayuda con tus hijos? Confía en nuestros psicólogos infantiles en Tui
A veces, las rabietas son muy intensas, frecuentes o difíciles de manejar, y los padres pueden sentirse agotados e inseguros sobre cómo actuar. En estos casos es precisa la ayuda profesional.
En Psicologuiños contamos con psicólogos infantiles especializados en el desarrollo emocional y conductual. Podemos ofreceros las estrategias personalizadas y el apoyo que necesitáis para transformar estos momentos de caos en oportunidades de crecimiento y fortalecimiento del vínculo familiar. Contáctanos para más información. No estáis solos en este camino.